Toni Ribaudí (Raona): "La tecnología abre puertas, pero la cultura corporativa es quien realmente impulsa el cambio"

Raona, con más de dos décadas de trayectoria, se ha posicionado como socio estratégico de organizaciones en diversos sectores para impulsar su evolución digital. Desde sus comienzos, la empresa ha mantenido una misión fundamental: convertir la inversión tecnológica en beneficios tangibles para el negocio, permitiendo que las compañías se adapten y prosperen en un panorama digital en constante transformación.
En la actualidad, Raona actúa como nexo entre la estrategia empresarial y las soluciones tecnológicas, orientando a las organizaciones a enfocarse, optimizar y acelerar sus procesos de digitalización. Su expertise abarca digital workplace, automatización e inteligencia artificial, siempre con un enfoque centrado en las personas y su adopción efectiva de nuevas herramientas, bajo la premisa de que la verdadera innovación se mide por cómo mejora la vida laboral de los equipos.
Transformación de la demanda tecnológica
Según Toni Ribaudí, director de Ventas y Desarrollo de Negocio en Raona, la demanda de tecnología ha experimentado un giro notable en los últimos cinco años. Las grandes corporaciones ahora priorizan iniciativas ágiles con resultados inmediatos y alineadas directamente con el valor empresarial, en lugar de embarcarse en transformaciones extensas y complejas.
Paralelamente, el panorama ha evolucionado porque muchas compañías ya han realizado inversiones significativas en infraestructura tecnológica. Hoy el enfoque se centra en optimizar esos activos existentes, mejorar la adopción y simplificar la experiencia cotidiana de los colaboradores. Aspectos como la usabilidad, la transformación organizativa y la capacitación han pasado a primer plano.
Las empresas también adoptan una postura más realista: prefieren pilotos, validación y escalamiento gradual frente a promesas ambiciosas a largo plazo. Incluso en áreas emergentes como automatización e inteligencia artificial, demandan aplicaciones concretas orientadas a ganar productividad, potenciar la toma de decisiones o liberar capacidad en los equipos.
"En general, percibimos que la tecnología se entiende cada vez más como una palanca práctica de eficiencia y mejora organizativa, y menos como un fin en sí misma", señala Ribaudí.
El dato como eje estratégico
Raona ha analizado cómo los datos han trascendido su rol operativo para convertirse en un elemento central de la estrategia empresarial. Ribaudí explica que este cambio no responde tanto a una redefinición conceptual del dato, sino a la evolución del contexto tecnológico.
Hoy las organizaciones pueden procesar información casi instantáneamente, a costos significativamente reducidos, y aplicar análisis que hace poco eran inviables. Esta evolución ha democratizado el acceso a capacidades avanzadas de datos, permitiendo que empresas de todos los tamaños trabajen con información de forma sofisticada sin requerir infraestructuras complejas ni inversiones prohibitivas.
Como resultado, las compañías formulan nuevas interrogantes sobre su información. No porque el dato en sí haya cambiado, sino porque ahora es posible combinarlo, analizarlo y aplicarlo al negocio con velocidad y flexibilidad sin precedentes.
"Lo que percibimos es que esta disponibilidad tecnológica es la que ha permitido que el dato pase de ser un elemento meramente operativo a tener un papel estratégico", comenta Ribaudí. Cada organización determina posteriormente cómo integra esa capacidad de datos en su estrategia, según su contexto y modelo de negocio.
Agentes de IA: transformación integral
Respecto a los agentes de inteligencia artificial, Ribaudí sostiene que su impacto no se restringe a departamentos específicos. Su potencial abarca cualquier área donde existan datos, conocimiento o procesos de decisión.
En los proyectos actuales, estos agentes funcionan como extensiones de las capacidades humanas, mejorando el acceso a información, automatizando tareas repetitivas, reduciendo obstáculos y acelerando procedimientos, siempre en colaboración con equipos humanos. El desafío para los clientes de Raona no es únicamente tecnológico, sino también organizativo: construir equipos híbridos y reorientar el talento hacia actividades de mayor valor agregado.
Ribaudí identifica dos áreas de impacto principales: lograr más con recursos similares mediante eficiencia y velocidad, y, más significativamente a mediano plazo, realizar actividades que antes eran económica o técnicamente inviables.
"Creemos que en el horizonte cercano el escenario más habitual es el de convivencia. Personas y agentes trabajando juntos, con roles complementarios, donde el verdadero valor estará en saber diseñar bien esa colaboración y en acompañar el cambio cultural que esto implica."
Espacios de trabajo digital modernos
Los digital workplaces han experimentado una evolución sustancial, transformándose de intranets comunicacionales en plataformas que impactan prácticamente toda la experiencia del empleado. Por ello, Raona considera que ya no deben tratarse como proyectos tecnológicos aislados, sino como iniciativas empresariales integrales.
Un digital workplace contemporáneo debe facilitar el acceso a conocimiento, procesos y herramientas en el momento preciso, reduciendo fricciones y potenciando la autonomía y productividad personal. Actúa como el espacio donde emergen nuevos hábitos, se comparte conocimiento y colaboran personas con agentes de inteligencia artificial.
Sin embargo, su valor trasciende la productividad. Se convierte en un vehículo para reforzar valores, estimular la colaboración y alinear equipos en contextos híbridos y dispersos geográficamente. "La tecnología habilita, pero es la cultura la que transforma", subraya Ribaudí. Un digital workplace bien concebido acelera el cambio organizativo y fortalece la cohesión cultural.
Seguridad en la era del trabajo distribuido
La ciberseguridad ha dejado de ser una preocupación exclusivamente técnica. En un entorno caracterizado por inteligencia artificial, computación en la nube y trabajo híbrido, debe concebirse como una dimensión transversal del negocio, integrada en los procesos y hábitos de trabajo desde la concepción inicial.
El perímetro de seguridad tradicional ha desaparecido: datos, aplicaciones y usuarios están distribuidos e interactúan cada vez más con agentes de IA. En este escenario, la estrategia no es restringir, sino construir entornos seguros que mantengan la productividad. La seguridad debe ser prácticamente imperceptible para el usuario, pero robusta en controles, auditoría y cumplimiento normativo.
Raona recomienda que las empresas avancen hacia un modelo donde la nube, identidad, datos y dispositivos se gobiernen de manera integrada, y donde la inteligencia artificial refuerce la propia seguridad mediante detección de anomalías, prevención de riesgos y automatización de respuestas.
No obstante, la tecnología por sí sola es insuficiente. En entornos híbridos, la ciberseguridad depende significativamente de la cultura organizativa: concienciación, hábitos laborales y comprensión individual de la responsabilidad en proteger información. Las organizaciones que avanzan más rápidamente combinan plataformas sólidas, gobernanza efectiva y una cultura de seguridad integrada en la operativa diaria.
Crecimiento sostenido de Raona
El cierre del ejercicio anterior mostró un incremento de dos dígitos para Raona, resultado no de factores coyunturales sino de un modelo construido deliberadamente a lo largo del tiempo.
Este crecimiento se fundamenta, en primer lugar, en una concentración clara: enfocarse en áreas donde la compañía realmente genera diferencial y posee capacidades distintivas, evitando dispersión.
Segundo, es esencial la relación de largo plazo con clientes. Raona apuesta por vínculos duraderos basados en confianza y comprensión profunda del negocio más allá de proyectos puntuales, lo que permite acompañar la evolución de las organizaciones y generar impacto sostenido.
El talento constituye otro pilar fundamental. La inversión continua en equipos especializados y en construir una cultura interna robusta es prioritaria, ya que la calidad del trabajo depende directamente de quienes lo ejecutan.
Se suma a esto el desarrollo de aceleradores y herramientas propias que permiten ejecutar con consistencia y previsibilidad, facilitando escalabilidad sin sacrificar calidad. Complementan estos pilares la expansión internacional y el lanzamiento de nuevas empresas del grupo originadas en Raona Garage, los laboratorios internos de la compañía, enfocadas en soluciones SaaS.
Apuestas tecnológicas prioritarias
Cuando se le pregunta sobre las inversiones tecnológicas imprescindibles para los próximos años, Ribaudí señala cuatro:
Primero, inversión seria en inteligencia artificial, no como tendencia pasajera sino como capacidad transformadora del entorno laboral. La IA modificará la toma de decisiones, los procesos de trabajo y la eficiencia. Mantenerse al margen no es viable.
Segunda, plataformas de datos robustas, no solo para alimentar sistemas de IA sino para construir modelos de decisión más sólidos. La integración, explotación y comprensión de datos es el fundamento sobre el que se apoyan automatización e inteligencia artificial aplicada.
Tercero, un digital workplace maduro que comprenda escenarios híbridos, colaboración entre personas y agentes, y que coloque el conocimiento en el centro como generador de hábitos y articulador de la experiencia del empleado.
Cuarto, ciberseguridad integrada desde el diseño. En contextos de nube, IA y trabajo distribuido, la seguridad debe permitir avanzar con confianza sin frenar productividad ni innovación.
Sin embargo, Ribaudí enfatiza una idea clave: ninguna de estas apuestas genera valor real si no se acompaña de transformación cultural paralela dentro de la organización. La tecnología abre posibilidades, pero son las personas, los hábitos y la cultura corporativa quienes determinan si la inversión se convierte en beneficio tangible. Sin ese cambio cultural, cualquier apuesta tecnológica permanece incompleta.
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