Alemania ajusta sus previsiones de crecimiento económico para 2026 al 0,5% por tensiones en Oriente Próximo

Berlín ha realizado un ajuste significativo en sus perspectivas macroeconómicas para los próximos años. La ministra de Economía, Katherina Reiche, comunicó que el Producto Interior Bruto alemán alcanzará un crecimiento de solo 0,5% durante 2026, una reducción importante respecto a la estimación de 1% que se manejaba hace tres meses. Para 2027, el crecimiento esperado se situaría en 0,9%, frente al 1,3% que se proyectaba anteriormente.
Las nuevas cifras reflejan el impacto del conflicto en Oriente Próximo, particularmente la clausura del estrecho de Ormuz, que ha generado una escalada en los precios de energía y materias primas. Estos aumentos han afectado tanto al sector empresarial como a la capacidad adquisitiva de los consumidores alemanes.
A pesar de estas presiones inflacionarias, Reiche subraya que el consumo privado mantiene su relevancia como motor económico, junto con la inversión en infraestructura y defensa, así como la demanda interna sostenida.
El sector exportador enfrenta desafíos adicionales. Los aranceles y políticas proteccionistas, combinados con la incertidumbre geopolítica, están limitando las perspectivas de recuperación que se esperaba para el ejercicio en curso. Según Reiche, estos obstáculos están retrasando la reactivación económica.
Los principales institutos de investigación económica alemana han realizado revisiones paralelas a sus propias proyecciones. Estos organismos estiman ahora que el PIB crecerá 0,6% en 2026, por debajo de la previsión anterior de 1,3%, y 0,9% en 2027, inferior al 1,4% anticipado. En cuanto a la inflación, se proyecta que alcance 2,9% en el segundo trimestre de 2026 y promediar entre 2,8% y 2,9% en los años venideros, niveles superiores a las estimaciones realizadas en otoño.
Aunque la economía alemana muestra síntomas de recuperación después de dos años de contracción, Reiche enfatiza la urgencia de implementar reformas estructurales que fortalezcan la competitividad nacional. La ministra expresa confianza en que la crisis internacional se resuelva en el corto plazo y los precios energéticos se normalicen, pero advierte sobre la necesidad de atender los problemas estructurales profundos del país antes de finalizar el segundo trimestre.
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