domingo, 26 de julio de 2026

Europa busca respuestas comunes frente a la crisis de vivienda

22 de abril de 2026
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Durante la reciente Semana de la Sociedad Civil organizada por el Comité Económico y Social Europeo, representantes de distintos países y sectores convergieron en un análisis compartido: millones de ciudadanos europeos, particularmente las nuevas generaciones, enfrentan obstáculos cada vez mayores para acceder a una vivienda, tanto en régimen de alquiler como de compra.

Los debates revelaron que, aunque los idiomas y contextos geográficos difieren, la naturaleza del desafío permanece constante. Cuatro interrogantes centrales dominaron las conversaciones: ¿existe realmente escasez de oferta habitacional? ¿Debe expandirse la construcción de vivienda pública? ¿Son necesarios controles de precios? ¿Puede el mercado resolver autónomamente esta crisis?

Séamus Boland, presidente del CESE, se ha propuesto impulsar soluciones concretas, reconociendo que aunque la participación de la sociedad civil es fundamental, requiere complementarse con medidas efectivas de política pública.

Krystof Balon, miembro del CESE procedente de Polonia, diagnosticó un problema transversal: "La gente está teniendo que firmar hipotecas de 30 años para afrontar la compra de una casa". Para este experto, la raíz del problema radica en la insuficiencia salarial. Balon enfatizó la necesidad de fortalecer la estabilidad laboral mediante inversión en sectores que generen empleo de calidad.

La especulación inmobiliaria emergió como otro factor determinante. Balon abogó por legislación más rigurosa respecto a plataformas de alquiler vacacional y por incrementar la construcción de vivienda pública, aunque reconoció que estas medidas aisladas requieren complementarse con acciones adicionales debido a los plazos prolongados que demanda la construcción estatal.

Emiliano Rocchetti, portavoz de la Unión Internacional de Inquilinos, valoró que la vivienda haya ascendido en la agenda política europea durante los últimos años. Sin embargo, señaló que los inquilinos se encuentran en una "posición muy débil", generando un "desequilibrio de poder" que los propietarios aprovechan sistemáticamente.

Rocchetti observó que la generación joven carece prácticamente de acceso a la compra de vivienda, quedando confinada al alquiler sin garantías suficientes de protección. Como propuesta alternativa, sugirió establecer por defecto "contratos de largo recorrido que den más certezas para planear la vida". Pese a ello, lamentó que las ideas circulantes aún no acerquen soluciones reales.

Gabriele Bischoff, vicepresidenta del grupo Progresista en el Parlamento Europeo, coincidió con Balon en un diagnóstico fundamental: "Todo se hace más caro, pero los salarios no van en esa misma línea". La eurodiputada socialista reconoció las limitaciones institucionales europeas: "No tenemos competencias sobre vivienda, pero la crisis acelera y el debate hay que considerarlo".

Bischoff informó sobre la creación de un Comité de Vivienda en el Parlamento Europeo del cual forma parte, dedicado a explorar alternativas. Cuestionó por qué no se aprovechan plenamente otras vías disponibles: "¿Qué hay de las viviendas vacías? ¿Qué hacemos con las casas que pueden renovarse?". Instó a los estados a implementar propuestas sin esperar años de deliberación.

Anna Iafisco, portavoz de Eurocities, contextualizó la crisis como "una amenaza para la competitividad", afectando especialmente a trabajadores esenciales con salarios reducidos. Aunque las ciudades lideran esta batalla, enfrentan "capacidad financiera limitada para invertir en vivienda".

Las ciudades concentran su marcha de acción en normativa regulatoria. Iafisco destacó ejemplos como Florencia y Barcelona, que restringen alquileres de temporada para dedicar la vivienda prioritariamente al alquiler estable. Ante la diversidad de realidades continentales, Iafisco demandó "un marco coherente en Europa" orientado a garantizar "vidas dignas" para los residentes urbanos.

Antoni Abat, de la Universidad Autónoma de Barcelona, enfatizó el carácter constitucional del derecho a la vivienda, consagrado en el artículo 47 español y considerado "uno de los valores fundacionales de la Unión Europea". Abat identificó especulación que reduce la oferta disponible: "Hay muchas viviendas vacías, además de que los propietarios están sacando sus viviendas del mercado". Cuestionó también la narrativa dominante sobre ocupaciones ilegales: "¿Cuántos de aquí conocen a alguien cuya casa haya sido okupada? ¿Y cuánta gente de aquí conoce a alguien que tenga una vivienda y está especulando con ella?".

Borja Giménez, eurodiputado del Partido Popular, atribuyó los precios elevados a "una gran falta de oferta", priorizando incrementar la disponibilidad de vivienda en el mercado. Criticó las medidas gubernamentales nacionales por su carácter "intervencionista", como la ampliación de conceptos de vulnerabilidad para prevenir desahucios, argumentando que estas acciones "no ayuda a encontrar una solución" e incentivan a propietarios a retirar viviendas del mercado. Según Giménez, quienes mantienen propiedades en alquiler seleccionan inquilinos con mayor capacidad económica, reduciendo riesgos de desahucio.

El debate evidenció que la identificación de causas ya no constituye la prioridad; la urgencia reside en implementar soluciones. No obstante, las medidas diferirán según los factores diagnosticados. Múltiples expositores convergieron en que la inacción comporta riesgos sociales y económicos significativos, limitando progresivamente la productividad continental.

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