Rajoy y Bárcenas presentan versiones irreconciliables en el juicio de la Operación Kitchen

La tercera semana de vistas del juicio de la Operación Kitchen ha dejado en evidencia el enfrentamiento frontal entre los relatos de Mariano Rajoy y Luis Bárcenas sobre los hechos que se juzgan. El procedimiento examina un supuesto dispositivo parapolicial que habría sido coordinado desde el Ministerio del Interior en 2013 durante la administración Rajoy, con el propósito de obtener documentación sensible vinculada a la presunta contabilidad B del Partido Popular.
Las declaraciones de Luis Bárcenas, quien fungió como tesorero de la formación conservadora, y Mariano Rajoy, expresidente del Ejecutivo, han marcado el tono de los debates judiciales. Según Bárcenas, entregó un sobre al expresidente que contenía datos sobre la contabilidad paralela del partido, material que habría sido destruido mediante una trituradora según su versión de los hechos. El extesorero indicó además que resguardó una copia digital de estos documentos, que desapareció de forma inexplicada en 2015, poco después de que recuperara su libertad tras estar en prisión preventiva.
Rajoy rechazó categóricamente estas acusaciones, calificando el testimonio de Bárcenas como "absolutamente falsa". El expresidente reafirmó su posición sobre la legalidad de las actuaciones policiales involucradas y negó rotundamente la existencia de una "operación política" dirigida contra el extesorero, insistiendo en que ni él ni otros miembros de la cúpula gubernamental participaron en las operaciones investigadas.
Las declaraciones han puesto nuevamente en el centro del debate la cuestión de la contabilidad B del PP y las supuestas tensiones internas que habría generado en la organización.
María Dolores de Cospedal, exsecretaria general del partido conservador, compareció como testigo durante la semana. De Cospedal reconoció haber sostenido encuentros con el comisario José Manuel Villarejo, quien se encuentra acusado en esta causa, aunque negó haber formulado encargos específicos al mismo. Según su testimonio, los contactos con Villarejo se limitaron a intercambios de información en forma de consultas.
El desarrollo del juicio también fue marcado por fricciones entre la magistrada presidenta, Teresa Palacios, y la letrada del PSOE, Gloria de Pascual. Las discusiones sobre la admisibilidad de las preguntas formuladas por la abogada socialista generaron momentos de confrontación verbal, deteriorando el clima de la sala en varias ocasiones.
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