Merlin Properties planea triplicar su volumen de negocio para 2032 con centros de datos como eje central

En la asamblea anual de accionistas celebrada el miércoles en Madrid, Ismael Clemente, máximo ejecutivo de Merlin Properties, presentó una estrategia de crecimiento que busca multiplicar por tres el tamaño de la compañía hacia 2032. El impulso fundamental de esta expansión provendrá de los centros de datos, cuya contribución se estima en un 65% de los ingresos consolidados.
Ante un quórum del 82,6%, Clemente enfatizó el valor estratégico que los centros de datos representan para el fortalecimiento de todos los indicadores financieros de la organización. Según las proyecciones presentadas, la facturación pasaría de los 542 millones actuales a 1.800 millones de euros, mientras que la generación de caja también se triplicaría en el mismo período. No obstante, el ejecutivo no especificó de qué manera esta evolución impactará en la política de retribución a los accionistas.
José Luis de Mora, presidente de la compañía, reforzó durante la junta la relevancia de los centros de datos en el contexto de la transformación digital e industrial centrada en inteligencia artificial. Mora utilizó una analogía histórica, comparando el momento actual con la "fiebre del oro", destacando que los mayores beneficiarios son quienes proporcionan la infraestructura y las herramientas necesarias para esta nueva era.
La asamblea aprobó la totalidad de los puntos del orden del día. Entre los acuerdos más relevantes destaca el nombramiento de tres consejeros independientes: Olaf Díaz-Pintado, exjefe de la oficina de Goldman Sachs en España; María Teresa Pulido, exdirectora de estrategia corporativa de Ferrovial y consejera en Bankinter; y Regina Garay, expresidenta interina de Lar España e integrante del consejo de Santander Insurance.
Asimismo, se confirmó la reelección de Ismael Clemente en su cargo de consejero ejecutivo, así como la de Julia Bayón e Inés Archer como consejeras dominicales. Fernando López Muñoz se incorporó al consejo de administración. Los accionistas decidieron mantener la estructura actual de 13 miembros en el consejo, preservando la capacidad de cubrir futuras vacantes mediante cooptación.
Como parte de los acuerdos económicos, se autorizó el reparto de un dividendo de 0,204 euros brutos por acción, financiado con cargo a la reserva de prima de emisión, generando una distribución total que supera los 127 millones de euros.
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