domingo, 26 de julio de 2026

Unión de Uniones rechaza hablar de bonanza en el vacuno y advierte sobre estabilidad frágil

11 de mayo de 2026
Unión de Uniones asegura que el sector del vacuno no vive una bonanza, sino estabilidad con retos.
Unión de Uniones asegura que el sector del vacuno no vive una bonanza, sino estabilidad con retos.

La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha rechazado la valoración positiva que presentó el Ministerio de Agricultura tras la reciente asamblea sectorial de carne de vacuno. Según la entidad agraria, la realidad del subsector dista de una situación de bonanza y responde más bien a un escenario de estabilidad precaria, caracterizado por valores de mercado deprimidos.

En su posicionamiento, la organización subraya que desde febrero se registra una contracción sostenida en las cotizaciones de las canales, particularmente en el segmento de vacas para matadero. Paralelamente, los gastos de explotación continúan en expansión, erosionando márgenes. Insumos clave como el gasoil han experimentado incrementos del 30% desde el inicio del ejercicio, impactando directamente en la rentabilidad de las ganaderías.

Otro aspecto crítico radica en la evolución del censo ganadero. A pesar de ligeras mejoras coyunturales, las poblaciones de bovinos mantienen una trayectoria descendente sin visos de recuperación significativa.

El contexto comercial internacional agrava la presión competitiva. Los acuerdos comerciales en negociación, como el de Mercosur, intensifican la competencia que enfrentan los productores locales. Las cifras del comercio exterior reflejan esta tendencia: previo a la aprobación preliminar del pacto entre la UE y Mercosur, las importaciones de carne desde Brasil crecieron un 62%, mientras que las procedentes de Uruguay subieron un 33%. En contraposición, las ventas europeas al exterior han retrocedido un 20% interanual conforme a datos de la Comisión Europea.

La organización también identifica factores ambientales y sanitarios que complican la gestión productiva. Las olas de calor han mermado la disponibilidad de pastos naturales, obligando a recurrir a alimentación complementaria con mayor intensidad y coste. Las proyecciones para la cosecha de paja y otros forrajes no son alentadoras, añadiendo presión sobre la estructura de gastos de las explotaciones.

En el plano sanitario, enfermedades como la DNC generan obligaciones de inversión en protocolos de bioseguridad, representando un desafío financiero adicional para el sector.

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