domingo, 26 de julio de 2026

Refugiados saharauis en Tinduf enfrentan riesgo de invisibilidad ante competencia por financiamiento humanitario global

15 de mayo de 2026
Los saharauis en Tinduf temen caer en el olvido por el aumento de otras crisis humanitarias globales
Los saharauis en Tinduf temen caer en el olvido por el aumento de otras crisis humanitarias globales

La situación en los campamentos saharauis de Tinduf, Argelia, permanece crítica medio siglo después de su fundación. Más de 170,000 personas subsisten gracias a la asistencia humanitaria internacional, enfrentándose al temor de perder visibilidad mientras disputan recursos con otras emergencias humanitarias globales.

Lo que comenzó como estructuras provisionales en la árida meseta argelina ha evolucionado hacia construcciones permanentes de ladrillo, reflejo de una realidad incómoda: los saharauis no anticipan una solución cercana a su condición. Calificada por Ikram Houimli, coordinador de relaciones externas de ACNUR en Argelia, como una de las crisis de refugiados más prolongadas del planeta, la población soporta el exilio en condiciones climáticas adversas con recursos limitados.

La pobreza, la desnutrición y la falta de oportunidades laborales caracterizan la vida en los cinco campamentos ubicados al sur de Tinduf, según Aline Rumonge, directora del Programa Mundial de Alimentos en Argelia. Ocho de cada diez refugiados dependen enteramente de la ayuda humanitaria para cubrir sus necesidades fundamentales.

La contracción de financiamiento ha impactado severamente la capacidad de respuesta en estos campamentos, obligando a las organizaciones a tomar decisiones difíciles respecto a qué servicios priorizar.

A pesar de estas limitaciones, los refugiados han demostrado una capacidad extraordinaria de organización comunitaria. Han construido mecanismos internos de solidaridad para garantizar que la asistencia se distribuya de forma justa, incluso mientras la atención mediática en otros conflictos reduce los recursos que reciben. Houimli subraya cómo la disminución de contribuciones financieras afecta negativamente servicios esenciales como la atención médica y la educación.

Las cifras sobre malnutrición resultan alarmantes. El 40% de las familias enfrenta consumo insuficiente de alimentos, y apenas el 11% de los menores entre 6 y 23 meses accede a una alimentación adecuada. El PMA distribuye mensualmente asistencia alimentaria por valor de 2,2 millones de euros, elemento vital para la supervivencia de los refugiados. No obstante, con apenas el 11% de los 32 millones de dólares requeridos comprometidos, existe riesgo real de que se suspendan estos programas alimentarios, con consecuencias potencialmente catastróficas.

Rumonge enfatiza que la financiación sostenida y a largo plazo resulta indispensable, destacando que uno de cada tres menores padece retraso en su desarrollo físico. La volatilidad en Oriente Próximo añade complejidad al panorama, con la posibilidad de que los precios de alimentos se incrementen significativamente.

El PMA y ACNUR trabajan activamente en la búsqueda de nuevas fuentes de capital, explorando alianzas con el sector empresarial y asociados regionales. Desde España, la AECID ha destinado más de 52 millones de euros entre 2020 y 2025 para fortalecer el apoyo a estos refugiados, reafirmando su compromiso de continuidad en la cooperación.

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