Movilizaciones nacionales por acceso a vivienda asequible comienzan este fin de semana

Comienza este fin de semana una ambiciosa campaña de movilizaciones en defensa del derecho a la vivienda. Las federaciones locales del Sindicato de Inquilinas, en coordinación con diversas organizaciones sociales, han programado un calendario de protestas que se extenderá hasta finales de junio en múltiples ciudades españolas.
El sábado 23 de mayo será el punto de partida con concentraciones en Guadalajara. Al día siguiente, domingo, la movilización llegará a Badajoz, Madrid, Teruel y Zaragoza. Posteriores convocatorias están previstas para el 30 de mayo en Murcia, Burgos y Logroño; el 5 de junio en Vigo; el 6 de junio en A Coruña, Alicante, Ávila, Cataluña, Cantabria, Ourense, Santiago de Compostela, Segovia, Valencia y Gijón; el 21 de junio en Salamanca; el 27 de junio en Cádiz y Málaga, y finalmente el 28 de junio en Gran Canaria.
Bajo el mensaje "La vivienda nos cuesta la vida. Bajemos los precios", los organizadores convocan a la ciudadanía a participar masivamente. Los sindicatos CCOO y UGT se han sumado activamente a la iniciativa, haciendo un llamamiento particular a sus afiliados para "llenar las calles". Los máximos dirigentes de ambas centrales, Unai Sordo y Pepe Álvarez, acompañados por sus equivalentes madrileños Paloma López y Susana Huertas, estarán presentes en la marcha que tendrá lugar en la capital.
La cuestión habitacional se ha convertido en un factor determinante de desigualdad y exclusión social, impactando de manera especialmente grave a los trabajadores. Los sindicatos han enfatizado la urgencia de establecer límites a los precios de arrendamiento para que no rebasen el 30% de los ingresos familiares. Asimismo, plantean una reformulación del sistema hipotecario ante el contexto actual de incremento de tasas de interés.
Las organizaciones subrayan que el origen del problema radica en la escasez de vivienda de titularidad pública, situación agravada por décadas de políticas que han priorizado la especulación inmobiliaria. Consideran imprescindible fortalecer el parque público de viviendas como garantía de precios accesibles y estabilidad en el acceso al alojamiento.
En el mercado de alquileres, la tensión persiste con valores que resultan inassequibles para amplios segmentos poblacionales. Al tratarse la vivienda como activo de inversión especulativa en lugar de derecho social, los sindicatos reclaman regulaciones más rigurosas sobre los fondos de capital y grandes propietarios institucionales, a quienes acusan de inflar artificialmente los precios y generar desplazamientos forzados de residentes. Estas prácticas, consideradas abusivas y contrarias al interés colectivo, requieren, en su criterio, de controles normativos efectivos que las contengan.
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