HAYI: La organización vinculada a Irán que reivindica ataques contra objetivos judíos en Europa

Desde el mes de marzo, una organización que se identifica como Harakat Ashab al Yamin al Islamiyah (HAYI, Movimiento Islámico de los Compañeros de los Justos) ha reclamado la responsabilidad de diversos ataques perpetrados en territorio europeo contra objetivos judíos, especialmente sinagogas. Aunque estas acciones no han generado víctimas mortales, han provocado considerable alarma entre los organismos de seguridad e inteligencia del continente.
Los especialistas en seguridad han identificado patrones que sugieren el apoyo de Teherán hacia esta estructura, particularmente basándose en la similitud de símbolos, materiales de propaganda y canales de difusión utilizados por HAYI con respecto a otras organizaciones con reconocidas vinculaciones con el régimen iraní.
El primer comunicado de HAYI fue distribuido el 9 de marzo a través de una cuenta de Telegram asociada con Liwa Zulfiqar, una milicia que mantiene vínculos con Irán. En ese comunicado, la organización anunció su propósito de ejecutar operaciones de carácter militar dirigidas contra intereses estadounidenses e israelíes. Horas después del mismo día, ocurrió un ataque contra una sinagoga ubicada en Lieja, Bélgica, que HAYI reivindicó públicamente el 11 de marzo.
Los investigadores observan una posible conexión entre HAYI y la Fuerza Al Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica, unidad responsable de operaciones internacionales del régimen iraní. Los analistas plantean la hipótesis de que HAYI podría funcionar como un instrumento del gobierno iraní, siguiendo el patrón histórico de Teherán de recurrir a terceros para ejecutar actos violentos y mantener distancia de la responsabilidad directa.
Según datos del Washington Institute, para el mes de mayo HAYI había llevado a cabo un total de 17 ataques distribuidos en siete naciones europeas: Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Francia, Alemania, Macedonia del Norte y Grecia. Sin embargo, expertos han manifestado escepticismo respecto a la autenticidad de varios ataques, particularmente aquellos comunicados desde territorios distintos a Bélgica y Reino Unido.
El incidente de mayor envergadura tuvo lugar el 29 de abril en Londres, cuando un individuo armado con un arma blanca causó heridas a dos personas de fe judía en proximidades de una sinagoga. Aunque HAYI se atribuyó este acto, analistas sugieren que podría corresponder más bien a la acción de un perpetrador solitario o un aprovechador de circunstancias, considerando que el atacante era un hombre originario de Somalia aquejado de problemas de salud mental y bajo seguimiento de las autoridades policiales.
Las fuerzas de seguridad europeas han efectuado 44 arrestos vinculados a HAYI hasta finales de abril, en su mayoría individuos jóvenes, varios con antecedentes en actividades delictivas organizadas. La metodología operativa de la organización parece centrarse en reclutar intermediarios a través de plataformas digitales para perpetrar ataques a cambio de compensaciones económicas, evidenciando una estrategia de tercerización de la violencia.
Carlos Igualada, director del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), ha alertado sobre la posibilidad de que el perfil de los perpetradores evolucione hacia individuos con mayor capacidad para infligir daño. Igualmente, HAYI podría servir como modelo para un terrorismo inspiracional, donde sujetos radicalizados ejecuten acciones influenciadas por la retórica propagandística del grupo.
El centro de análisis Soufan destaca la dimensión psicológica de estos ataques y su costo desproporcionado, ya que aunque no resulten en muertes, intensifican el clima de temor y vulnerabilidad. Para hacer frente a esta amenaza, los gobiernos europeos deberán incrementar sustancialmente sus capacidades de seguridad.
Julian Lanchès, investigador del International Center for Counter-Terrorism (ICCT), enfatiza la urgencia de renovar los marcos de inteligencia europeos, transitando desde el enfoque tradicional en actores no estatales hacia aquellos respaldados por gobiernos y sus estrategias híbridas de confrontación.
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