domingo, 26 de julio de 2026

El euro consolida su segunda posición global, aunque cede terreno al yuan en operaciones de divisas

2 de junio de 2026
El euro se mantiene como segunda moneda internacional, pero pierde peso ante el yuan
El euro se mantiene como segunda moneda internacional, pero pierde peso ante el yuan

El Banco Central Europeo ha confirmado que la moneda única europea sigue siendo la segunda más importante en el sistema monetario internacional durante 2025, consolidando una tendencia de crecimiento que se remonta a 2014. Según el informe anual de la institución, el euro ha alcanzado una participación del 20% en los índices de relevancia global, reflejando un desempeño positivo en materia de uso internacional.

Christine Lagarde, al frente del BCE, ha destacado esta trayectoria como una progresión gradual pero firme de la moneda común europea. No obstante, este avance no se replica de manera uniforme en todos los segmentos del mercado financiero.

En las operaciones de divisas internacionales, la situación presenta matices más complejos. El euro ha registrado una participación del 28,5% en los intercambios de cambio, lo que representa una disminución de entre 2% y 4% respecto a mediciones anteriores. A pesar de esta contracción, continúa siendo la segunda moneda más negociada globalmente, únicamente superada por el dólar estadounidense.

El yuan chino emerge como el principal factor detrás de esta erosión relativa. La moneda asiática ha expandido su cuota de manera significativa desde 2022, llegando a representar el 9% de las operaciones en divisas. Este crecimiento ha sido impulsado por el fortalecimiento de los vínculos bancarios entre China y otras economías, así como por políticas como las licencias otorgadas a inversores calificados para acceder a los mercados chinos.

En el terreno de la financiación internacional, el euro presenta un panorama más alentador. Durante 2025, la emisión de deuda denominada en euros alcanzó su máximo histórico desde la introducción de la moneda, experimentando un incremento del 30% respecto al año anterior. Además, el euro lidera de manera clara en los mercados de bonos verdes y sostenibles, reflejando una preferencia creciente de inversores por instrumentos de financiación con criterios ambientales y sociales.

En paralelo, las reservas de oro mantenidas por los bancos centrales han superado por primera vez a los bonos del Tesoro estadounidense, un cambio significativo en la composición de las reservas internacionales. Este movimiento responde a las crecientes tensiones geopolíticas que han marcado los últimos años. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, naciones como China, Polonia, Turquía e India han intensificado sus compras de oro, elevando su peso en las reservas de bancos centrales al 27%.

Los bonos estadounidenses han retrocedido al 22% de las reservas totales, mientras que el euro representa el 15%. Este reposicionamiento se ha visto facilitado por la apreciación significativa del precio del oro, que ha experimentado incrementos de entre 30% y 60% en el período 2024-2025.

Sin embargo, el informe del BCE subraya que el oro presenta limitaciones importantes como instrumento de reserva. La institución señala que el metal precioso no genera rendimientos, su custodia implica costos considerables y su oferta no responde con flexibilidad a variaciones en la demanda internacional.

De cara al futuro, Lagarde ha identificado oportunidades concretas para fortalecer la posición del euro. La presidenta del BCE enfatiza que los responsables políticos europeos deben crear condiciones propicias para aumentar el atractivo global de la moneda, lo que requiere reforzar la resiliencia económica, la integridad de las instituciones jurídicas y la credibilidad geopolítica de la Unión Europea.

Lagarde también ha subrayado la importancia de impulsar iniciativas de financiación conjunta europea destinadas a bienes públicos, considerando esto como un mecanismo viable para establecer un fondo seguro de deuda pública de la UE que pueda fortalecer la estabilidad y el atractivo de la moneda única.

El BCE ha reafirmado su compromiso inquebrantable con la independencia institucional y su mandato de mantener la estabilidad de precios. La institución ha confirmado su intención de continuar monitoreando el papel internacional del euro y publicando información periódica sobre su evolución en los mercados globales.

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